Descansa con sonidos de la naturaleza
Hay días en que no estás para meditar y solo quieres un poco de silencio. Esta práctica es para esos días. Eliges un sonido de la naturaleza, ajustas el tiempo y el resto es escuchar.
Hay siete sonidos: lluvia, olas, bosque, fuego, acuario, ballena y pájaros. Junto a cada uno se reproduce también la imagen de la misma escena; puedes mirarla o cerrar los ojos.
No se sabe del todo, pero el efecto se ha estudiado bastante. Una revisión publicada en PNAS en 2021 reunió decenas de estudios sobre sonidos naturales y vio que el sonido del agua acompañaba sobre todo a un mejor estado de ánimo, y el de los pájaros, a una menor sensación de estrés y malestar. Son resultados promedio; no a todo el mundo le gusta el mismo sonido. A unos la lluvia les da paz y a otros los inquieta. Lo descubres probando.
En Japón, caminar despacio por el bosque escuchando lo que te rodea se llama shinrin-yoku, es decir, "baño de bosque". El término lo acuñó en 1982 la agencia forestal del país y desde entonces se promueve como hábito de salud pública.
En Noruega hay una expresión parecida: friluftsliv, "vida al aire libre". No es un deporte; es estar fuera, sin prisa. En un día en que no puedes abrir la ventana, el sonido del bosque o de las olas puede ser un pequeño sustituto.
Ahora mismo no tengo nada que hacer. Dejo que mi cuerpo se relaje.
Mantén el volumen bajo. No se trata de tapar el mundo de fuera, sino de suavizarlo.
No lo escuches con los ojos cerrados mientras conduces o haces una tarea que exija atención.
Nota: Las prácticas de esta página son para descansar y volver a ti; no son consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. Si tienes algún problema de salud o tomas medicación, prevalece lo que te diga tu médico. Si te sientes mal durante la práctica, déjala.