Enfoque y voluntad
La atención funciona como un músculo: se fortalece al usarla y se dispersa si la dejas. En esta práctica miras un único punto de la pantalla y, cuando la mente se va a otra parte, la traes de vuelta. Suena sencillo; en los dos primeros minutos verás lo difícil que es.
El método se conoce en la tradición del yoga como trataka. El texto del siglo XV Hatha Yoga Pradipika lo cuenta entre las seis prácticas de limpieza. En origen se hace mirando la llama de una vela; aquí su lugar lo ocupan cuatro imágenes distintas.
Quienes lo practican con regularidad unas semanas suelen contar algo parecido: al ponerse a trabajar, notan antes las ganas de coger el móvil. Notarlo ya es la mitad de resistirse.
Los estudios pequeños sobre trataka informan de mejoras en pruebas de atención, pero las muestras son reducidas y los resultados no son concluyentes. Considéralo un ejercicio sencillo para entrenar la atención, no una técnica para potenciar el cerebro.
Yo decido dónde pongo mi atención. Cuando se disperse, la traeré de vuelta, nada más.
Si los ojos te escuecen o lloran, ciérralos, déjalos descansar y sigue después. Forzar hasta que duela no sirve de nada.
Las imágenes en movimiento y giratorias pueden marear a algunas personas. Si tienes antecedentes de epilepsia o eres sensible a la luz, salta esta práctica.
Si usas lentillas, los ojos se te secan antes; acorta el tiempo.
Nota: Las prácticas de esta página son para descansar y volver a ti; no son consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. Si tienes algún problema de salud o tomas medicación, prevalece lo que te diga tu médico. Si te sientes mal durante la práctica, déjala.